El 11 de julio de 2007, empecé este borrador. Hoy, 16 de septiembre, me dan un empujoncito para seguir volcando ideas.
"Hace unos días llegamos a un acuerdo, forzado, para terminar un asunto. Ahora resulta que quien inicia el tema, fuerza una aceptación, puede introducir nuevos elementos en la negociación y hacer caer todo el acuerdo por su capricho.
¿Hasta dónde llega la ética? Debemos dejar de lado el análisis ético de una negociación y orientarnos a nuestro propio beneficio únicamente, o bien debemos hacer un análisis mixto (entre ética y conveniencia) para cerrar un tema."
Hoy pienso que la ética es la carga más liviana sobre la balanza. Todo lo demás aparentemente pesa mucho más. Sin embargo, en mi conciencia, pesa más la ética; y, al mejor estilo Isidoro Cañones, tengo el diablito y el santito escupiendo ideas en mi cabeza. Digo escupiendo porque siento que son gargajos densos, pegajosos, que no fluyen. Creo que la maldad me afecta demasiado, y a pesar de ser consciente de eso, no exploto. Imploto. Se me mezclan gargajos entorpeciendo la sinapsis. Igualmente, como en muchas cosas de la vida, siento que la primera idea me guía hacia la forma correcta de proceder. Aunque le de mil vueltas a las ideas, la primaria es la que se impone. Es como esas resoluciones a problemas que se presentan durante los sueños. Es un poco la sensación de un pensamiento virginal, con menos vicios, menos influencias. Pureza. Ideas puras. Ideas racionales. Aunque sean las primeras. Son las más firmes en mi mente. Idea - pureza - ética - primaria.
Entonces, primario y ético. Quizás sea lo que me defina.
Primario y puro será igual a ingenuo? Lo más probable es que "si" sea la respuesta.
Ahí vuelvo a la primaria, escuela. Y percibo condicionamientos adquiridos en esa etapa.
Pero la balanza sigue inclinada hacia el otro lado. Y me jode. Y encima, no me acuerdo si sorete va con s o z. Supongo que será con S y debería ser Sorete, así, con mayúscula. Y hacer un rollito, muy ético, muy primario, muy ingenuo.
No está muy bueno mi desorden. Es que no se siente tan claro. Y el rollito me está irritando.
miércoles, 11 de julio de 2007
Acuerdos
Tratemos de poner en claro las cosas: cuando uno hace un acuerdo, lo cumple y listo.
Esto podría ser una regla de sencilla aplicación en la vida diaria.
Esto podría ser una regla de sencilla aplicación en la vida diaria.
Si decido hacer un acuerdo (o bien, poniéndolo en otras palabras, comprometerme a algo) debemos suponer que lo hago con el uso de mi voluntad y con la obligación de cumplirlo.
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